"Aunque nos peleemos todos los días, R. es la mujer que quiero. Continúo descubriendo a diario sus virtudes, pero lo más importante es que me dice “Te amo” mirándome a los ojos. Jamás se le acaba la batería del celular y siempre contesta el teléfono. Es tan imperfecta como yo, pero es la mujer que ha estado conmigo por casi tres años. La que me da regalos, me ha llevado de vacaciones, me ha esperado en el aeropuerto con flores y nunca se queja del peso de mi pierna sobre su cuerpecito"
Esther Vargas